Bolsonaro envía a militares a combatir las llamas

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Mientras en las principales ciudades de Brasil sonaban cacerolas en señal de protesta y miles de manifestantes ocupaban las calles reclamando un cambio de rumbo de la política ambiental del gobierno, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, prometió “actuar fuertemente” para controlar los incendios en la Amazonía. Asimismo rechazó supuestas sanciones comerciales internacionales a raíz de su accionar frente a la crisis.
El mandatario anunció anoche por cadena nacional la firma de un decreto que autoriza el envío del ejército a combatir el fuego.

Por medio de un decreto de “Garantía de Ley u Orden” -previsto en la Constitución para situaciones de “perturbación del orden”- Bolsonaro dispuso que a partir de hoy y por el periodo de un mes, los militares brasileños puedan desplazarse a las áreas fronterizas, tierras indígenas y otras unidades de conservación de los estados de la Amazonía para prevenir delitos ambientales y combatir focos de incendio.

“La protección de la floresta es nuestro deber. Estamos conscientes de eso y actuando para combatir la deforestación y las actividades criminales que colocan en riesgo nuestra Amazonía. Somos un gobierno de tolerancia cero con la criminalidad, y en el área ambiental no será diferente”, dijo el presidente en un tono más moderado que en los días previos. “El empleo extensivo de personal y equipamientos de las fuerzas armadas, auxiliares y otras agencias permitirán no solo combatir las actividades ilegales sino también contener el avance de incendios en la región”, agregó.
Críticas de todo el mundo

Los incendios en la Amazonía pusieron a Bolsonaro en los últimos días bajo miradas y críticas de todo el mundo. El presidente brasileño había insinuado, sin pruebas, que organizaciones no gubernamentales estaban detrás de los incendios, en un intento de desestabilizar su gobierno.

El mandatario ha descrito anteriormente a las protecciones del bosque tropical como un obstáculo para el desarrollo económico y discrepó con quienes señalaron que la Amazonía produce grandes cantidades de oxígeno y es considerada crucial en los esfuerzos para contener el calentamiento global.

Mientras Bolsonaro pronunciaba su discurso, miles de personas protestaban en Río de Janeiro, Sao Paulo y Brasilia reclamaban en las calles acciones concretas para frenar los incendios. Sin distinciones partidarias, los manifestantes levantaban consignas como “El (Bolsonaro) no, Amazonía sí” y “Paz en la floresta”.

En las redes sociales, miles de brasileños compartieron un llamado a hacer sonar cacerolas en el exacto momento en que hablara el presidente en señal de repudio.

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