Rafa Márquez, el Kaiser mexicano que quiere hacer historia

Para entender qué clase de jugador es Rafael Márquez, conviene citar a Pep Guardiola, amante confeso del fútbol mexicano. “Con Rafa en el campo siempre puedo vivir tranquilo”, señaló el entrenador cuando el mejor Barcelona de todos los tiempos recién empezaba a asomar.

Para dimensionar la asombrosa vigencia del azteca de 39 años (que el viernes se despidió de la gente de Atlas en el clásico que ganaron 1-0 ante las Chivas de Matías Almeyda) sirve escucharlo -aquí leerlo, claro- en los días previos al Mundial de Sudáfrica 2010. “Es probable que este sea mi último Mundial, por una cuestión de edad. No me veo llegando con 35 años a Brasil, pero ya Dios dirá”, confesó. Y Dios habló.

Rafael Márquez, tal vez el segundo mejor futbolista de la historia de México por detrás de Hugo Sánchez, está a días de escribir una página gloriosa: podría jugar su quinto Mundial. En caso de concretarse, igualará las marcas de su compatriota Antonio Carbajal (1950, 1954, 1958, 1962 y 1966), del alemán Lothar Matthaeus (1982, 1986, 1990, 1994 y 1998) y del italiano Gianluigi Buffon (1998, 2002, 2006, 2010 y 2014).

El Kaiser de Michoacán edificó una carrera gloriosa de principio a fin: disputó los Mundiales de Corea-Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014. Distinguido marcador central diestro, de notable cabezazo y buen primer pase, supo jugar también de volante central por su inteligencia para moverse y ocupar los espacios. Debutó en Atlas de Guadalajara en 1996 con apenas 17 años y pasó al Mónaco de Francia en 1999, donde fue compañero de Marcelo Gallardo. En 2003 saltó a Barcelona: ganó, junto a Lionel Messi, 12 títulos hasta que dijo adiós en 2010. Emigró a la MLS, después a León de México y, antes de volver a su amado Atlas, tuvo una experiencia corta en Hellas Verona, de Italia. Con 39 años, Márquez fue titular durante la actual temporada en Atlas; solamente se ausentó un par de fechas por problemas físicos. El viernes por la madrugada, se despidió en el estadio Jalisco ante una multitud que lo fue a homenajear; aún le resta un partido: de visitante ante Pachuca, el sábado 28.

En la Selección, Rafa jugó la Copa Confederaciones de 2017 en Estados Unidos. Parecía que esa sería la última vez vestido de verde, pero la semana pasada el entrenador del Tri, Rafael Osorio, abrió la puerta del regreso. “Rafa está siguiendo el plan de acompañamiento que tenemos para todos los jugadores. Nos queda esperar y, si está en condiciones, lo tomaremos en cuenta”, aseguró Osorio para sorpresa de muchos. El operativo retorno se puso en marcha.

Los últimos tiempos de Márquez no fueron sencillos: a mediados del año pasado, la Oficina de Control de Bienes de Extranjeros en Estados Unidos incluyó su nombre en una lista de presuntos testaferros del narcotraficante Raúl Flores. Rápido, Nike, su fiel patrocinante, le rescindió el contrato. Más: el fisco estadounidense le congeló todos sus activos, le prohibieron el ingreso al denominado país de la libertad y le congelaron todas las cuentas en redes sociales. El infierno de Rafa duró hasta principios de 2018, cuando fue exonerado en la causa. Y la felicidad absoluta le llegó la semana pasada, en el instante en que Osorio le avisó que será tenido en cuenta para Rusia 2018.

Igual, la ilusión de Rafa todavía está lejos de ser una realidad: sigue sin tener el pasaporte para ingresar a Estados Unidos, país donde México hará la preparación en los días previos al inicio del Mundial y, además, jugará un amistoso ante Gales, el 28 de mayo en Los Angeles. “Estoy esperando que la parte administrativa me dé la luz verde. No he tenido ninguna noticia aún. Me gustaría que fuera algo más oficial de la Federación y, hasta no verlo oficial, no voy a creerlo. Yo sigo ilusionado, mi sueño es terminar mi carrera en Rusia. Si se puede, muy bien; si no, también. Sólo yo y los míos sabemos lo que me he sacrificado para poder cumplir este, mi último sueño como futbolista”, afirmó Rafa.

En México el debate está abierto. Algunos opinan que Márquez debería estar en la lista por su experiencia; otros, prefieren que forme parte de la delegación, pero no como futbolista, posibilidad que tampoco fue descartada por el entrenador Osorio. Ayer, la cuenta de Twitter oficial de la liga de México lanzó el hashtag #RafaEnRusia2018, que de inmediato fue furor.

Pablo Lavallén, actual DT de Belgrano de Córdoba, fue compañero de Márquez en sus inicios: jugaron juntos en Atlas desde 1996 hasta 1999. “Desde los 17 años se notaba la jerarquía que tenía, la pegada y, especialmente, la personalidad. Jugaba bien de lateral derecho, de marcador central y de volante. Era una bestia”, le cuenta Lavallén a Clarín. Y sigue: “Rafa es un icono del fútbol de México. Jugó de igual a igual con Messi, Xavi, Iniesta, Ronaldinho y muchos más. Tengo un gran recuerdo de él, de su humildad, de nuestras charlas. Verlo en Rusia me llenaría de satisfacción y sería el broche de oro para su brillante carrera”.

También Ronaldinho, el crack brasileño, hace campaña para que Márquez, su amigo, desembarque en Rusia. “Rafa tiene una calidad fuera de lo normal. He tenido el placer de jugar con él. Sé que tiene muchas ganas de llegar al quinto Mundial y se lo merece. Voy a ser el hincha número 1 para que lo logre”, resaltó.

El tiempo apremia. Los dirigentes de la Federación mexicana no dudan y creen que arreglarán la situación del pasaporte. Incluso algunos políticos se ofrecieron para interceder. Márquez, en tanto, espera ansioso y enfocado. Se repite: buscará igualar los registros de Carbajal, Matthaeus y Buffon.

E irá por algo muchísimo más loable todavía: intentará seguir agrandando su record personal, ese que señala que es el único jugador en la historia en ser capitán en cuatro Mundiales. ¿Llegará el quinto?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *