El plan del Gobierno para auditar gastos de la Iglesia – Centro Noticias Santiago

El plan del Gobierno para auditar gastos de la Iglesia

“Inoportuno”, “fuera de timing”, “artero”, “sin sentido”, “vergonzoso” fueron algunos de los calificativos que provocó entre los sectores eclesiásticos la difusión “oficial” de los recursos que el Estado destina al financiamiento de la Iglesia Católica Apostólica Romana. A través de declaraciones en los medios y de documentos, diferentes organizaciones y representantes ligados al clero dieron a conocer su postura contraria a esta “jugada política” encabezada por el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

Así lo entendió uno de los hombres más cercanos al papa Francisco, el sacerdote José María “Pepe” Di Paola, quien definió la actitud del Gobierno como “vergonzosa”. En declaraciones a Ámbito Financiero, el cura sostuvo que un sector de la Iglesia se sintió “chicaneado” por Marcos Peña y algunos diputados, tras la sesión del miércoles pasado. “Seríamos demasiado ingenuos si pensáramos que esto no es una maniobra urdida para instalar un tema que es público y que además ya fue aprobado por el Congreso cuando firmaron el Presupuesto, a menos que lo hayan hecho sin leer lo que firmaban”, dijo el religioso.

En el mismo sentido se manifestó monseñor Sergio Buenanueva, obispo de San Francisco, Córdoba, quien tildó de “inoportuna” la referencia efectuada por el jefe de Gabinete en relación con los emolumentos de los obispos, a los que calificó de “asignación” y no de “salario”, que son utilizados para “mantener” a los obispados. De todos modos, aclaró el prelado, “la mayor parte del presupuesto con el que se mantiene la Iglesia no lo aporta el Estado, sino los fieles a través de las donaciones que efectúan domingo a domingo en nuestros templos y fondos que provienen de organizaciones del exterior”. Al respecto y ante la repregunta de este diario, Buenanueva remarcó: “Está muy instalado en nuestras comunidades que el Estado mantiene a la Iglesia, pero eso no es verdad, el Estado hace un aporte, pero representa entre el 6 y 7 por ciento de todos nuestros ingresos”. Por último, tildó al Gobierno de Mauricio Macri de tener “una sensibilidad distinta” a la que reclama el Sumo Pontífice, “quien nos pide que veamos la realidad desde la óptica de los pobres”.

Desde otra vereda, Raúl Scialabba, vicepresidente de la Asociación Bautista Argentina, advirtió sobre la falta de igualdad con otros credos y destacó que “el sostenimiento -con dinero del erario público- de una iglesia significa una injusticia y una parcialidad a toda prueba. No se trata de cuántos millones se dedican al presupuesto del culto, sino del principio de justicia e igualdad que se viola”.

Desde el arco político, las voces fueron más moderadas. Públicamente, fue el exlegislador Gustavo Vera -de máxima cercanía con el Vaticano- quien más duramente se expresó respecto de la polémica con un interrogante: “¿Cuánto ganan los diputados que tildan de exagerado lo que cobra un obispo, cuyo ingreso hoy es menor que el de un comunero de la Ciudad de Buenos Aires?”, y llamó a la clase política a “no ser hipócrita”. Con un pedido expreso de mantener el anonimato, un legislador de Cambiemos, con buena llegada a la Curia, se preguntó si había sido oportuna la “ventilación” de estos datos por parte del Gobierno, justo en momentos en que se avala el debate sobre la interrupción del embarazo. El representante del oficialismo, muy cercano a la diputada Elisa Carrió, se respondió: “Claramente no, estamos en un momento en el que tenemos que consensuar con la Iglesia para resistir el intento de avanzar con lo del aborto y esto justamente nos genera una nueva grieta innecesaria e inoportuna”.

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