Independiente tumbó a Boca y puso el campeonato al rojo vivo

Independiente tumbó a Boca y puso el campeonato al rojo vivo

Martín Benitez, tras un contragolpe letal en el segundo tiempo, selló el 1 a 0 en Avellaneda. El local jugó mejor y mereció el triunfo, aunque el árbitro ignoró un claro penal en favor del líder cerca del final. Los de Guillermo ahora le llevan apenas cuatro puntos a Godoy Cruz con 12 por jugar.

No era un partido más. Los dos necesitaban ganar, más allá de las cuestiones del honor histórico, para moldear sus objetivos. Boca pensando en el título, Independiente en meterse en la Libertadores. Lo jugaron con los dientes apretados, a puro corazón en la primera parte y, además, con una cuota de extra de determinación del lado del Rojo, lo que terminó inclinando la balanza de los méritos a su favor y justificando su triunfo, al margen del penal que sobre el final debió sancionar el árbitro por una mano incomprensible de Verón.

Ganó Independiente porque tuvo más lucidez y efectividad. Logró los tres puntos que lo acomodan tercero en la tabla, a 8 del líder pero, principalmente, en la zona de clasificación copera que salió a buscar. Y esta segunda victoria al hilo coincide con la segunda derrota en serie de Boca, que ahora le lleva sólo 4 puntos al escolta, Godoy Cruz, cuando algunas fechas atrás había llegado a una cresta de 9 de ventaja que parecía irremontable. Ahora, la definición del torneo, se cargó de atractivo y no sólo por las cuestiones matemáticas: desde lo futbolístico, Boca, una vez más, dejó una imagen impropia del único puntero que tuvo esta primera Superliga.

Muy peleado de entrada; tanto, que arrastró pasajes traumáticos con tres lesiones y cambios prematuros: Bustos y Jonás Gutiérrez en el Rojo y Barrios en Boca. Esa circunstancia dejó a Holan sin sus dos principales armas para contrarrestar a Verón, debió armar la defensa y encontrón en las variantes, mucha concentración y claridad. De hecho, Sánchez Miño terminó siendo clave para robar un balón y asistir a Martín Benítez en la jugada del gol del triunfo, cuando apenas habían pasado los 10 minutos del complemento.

Barros Schelotto apostó a Bebelo Reynoso, pero a su equipo siempre le costó encontrar fútbol y, mucho menos, profundidad. Independiente pudo asegurar la victoria de contragolpe pero falló mucho; Boca lo pudo empatar con menos argumentos, pero cuando encontró caminos se topó con Martín Campaña, muy firme bajo los tres palos. En el tramo final el reclamo por la mano de Verón, la expulsión de Pablo Pérez y el festejo ensordecedor de un pueblo rojo agradecido por la entrega de sus jugadores que ganaron el clásico con el corazón en la mano.

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